Meditación 

Meditar fue la primera actividad relacionada con el crecimiento personal que comencé a hacer de manera consciente y por iniciativa propia, a los 16 años.

No recuerdo muy bien cómo, cayeron en mis manos una serie de libros de tema orientalista y espiritual. A partir de ahí empecé a instaurar ese hábito en mi vida.

 

Sí recuerdo que la meditación me llevó pronto a temas de poder mental y expansión de la consciencia. Entré en ese campo con un interés total, una energía entusiasta y arrolladora que, ciertamente, me condujo a unos resultados positivos totalmente increíbles e inesperados. 

El efecto de todo esto en mi, tal y como aprecio ahora, fue muy bueno: me abrió a ampliar mi mirada sobre la realidad, me llevó a aumentar mi fe y, muy seguramente, a empezar a gestar una pequeña y constante confianza en la existencia y posible desarrollo de nuestras habilidades naturales humanas, comúnmente llamadas extrasensoriales... habilidades, por otra parte, que se constituyen como leitmotiv del desarrollo de mi trabajo de investigación a día de hoy. De hecho, puedes encontrar parte de esa vía en la oferta de servicios de esta web. 

Pero ahora, desde aquí, quiero compartirte mi amor y respeto por la práctica meditativa.

 

Personalmente, creo que la meditación es una necesidad humana: ¿quién no necesita acallar la mente y reposar en la maravillosa felicidad de la gozosa nada?

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Con los años y las decisiones que he ido tomando en la vida, me encuentro con una experiencia de 30 años, grosso modo, dentro de la práctica meditativa. 

 

Esto no significa, ni mucho menos, que no siga aprendiendo, avanzando en mi camino tanto de auto-descubrimiento como de conocimiento, desde dentro, de la meditación.

 

El haber estado 30 años meditando significa para mí que puedo contar, a día de hoy, con una serie de herramientas que me ayudan a ser mejor persona, a observar más lo que acontece - antes que a reaccionar ante ello - ... me hace consciente de muchos pequeños detalles tremendamente reveladores sobre el mundo que, a la postre, me hacen entender (con inusitada intensidad) el regalo que supone estar viva en un cuerpo humano.

 

En un cuerpo humano sujeto a variables y condicionado por una vida que me da tantos quebraderos de cabeza como alegrías... una vida que, quizás y gracias al hábito de meditar, me permite colocarme en lugares nuevos. Lugares menos predecibles, más auténticos... lugares que seguramente resulten desconcertantes a algunos de los que me rodean... lugares que me traen paz y comprensión. Lugares que se acercan más a algo llamado amor.

 

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Te ofrezco desde aquí compartirte mis técnicas, métodos, conocimiento y experiencias vividas estos años

Podemos trabajar desde meditaciones sanadoras para cuidar y curar tu cuerpo físico, como meditaciones que te ayuden a salvar problemas, a confiar más en ti, a hacerte más consciente de tu cuerpo, tu vida y tus sueños... y también puedo enseñarte a meditar. Desde cero.

 

Te ofrezco un espacio de contacto profundo y personal contigo. Un lugar sagrado en el que recogerte dentro de ti para crecer, para encontrar soluciones, para transmutar. 

Pueden ser meditaciones guiadas, en vivo, grabadas. Puedo ayudarte con clases teóricas, de mindfulness, técnicas concretas para problemas concretos o ejercicios y pautas que te hagan conectar contigo. Con tu Sagrado Interior.

 

Trabajo en todos los ámbitos con el poder creador y sanador del alma y el resultado obtenido es la sanación y tu reconexión a ti.

Si te resuena este camino, escríbeme desde aquí

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