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  • Amor R Girgenti

Este momento

Actualizado: jun 9

Estamos viviendo un momento especial, denso y fuerte a muchos niveles. Aunque se trata también de un momento muy mágico. Llevo semanas - en las que gracias al cielo no me ha faltado trabajo - sentándome frente al ordenador e intentando discernir desde dónde conectar conmigo para poder transmitir el sentido que empiezo a vislumbrar en todo esto. Los días han ido pasando, los estados de ánimo sucediéndose, y al final, algo ha cristalizado. Ahora pasen, pasen y lean este aporte personal al maremágnum energético, informativo y espiritual que estamos viviendo en estos momentos en el planeta Tierra. Namasté.







Lo primero que me llega al analizar lo que veo es caos. Un cierto intento de orden en un escenario nuevo, un caos que va calmándose, al menos por el momento. Miedo subyacente, en ciertos estratos o aspectos. Si bajo una vuelta más, percibo cierto despropósito. Evidencias confusas, tanto a nivel político, como de información. Fakes que no lo son, y otros oficialmente apoyados que sí lo son. Más confusión y noticias contradictorias sobre salud, en las que una misma fuente dice y se desdice, para volver a empezar... me desestabiliza. Así que bajo un poco más, doy otra vuelta de tuerca. Y tras cierta visión crítica, que intento sea desapegada, me llega algo así como que estamos en una batalla. En medio de una batalla. Pero no se trata en absoluto de un contexto de batalla tradicional. No hay soldados, invasiones ni tanques (a dios gracias), sino más bien miedo, desconfianza y mucha vigilancia. Normas sin sentido que parecen estar ahí por algún motivo que se me escapa...



Si profundizo un poco más, ahondando más en el asunto, la tarea se complica mucho. Empiezo a ver, percibir y sentir cosas muy feas. Y desde aquí se hace evidente que tengo que participar de algún modo, yo también, en este escenario en el que estoy inmersa sin quererlo, aunque mi acción sea la de no hacer nada. Sé que debo mirar... me lo debo a mi y se lo debo a mi familia... y llegada a este punto, se me hace evidente que lo que se plantea como lógico en un primer momento, no es más que una burda trama a la que no alcanzo a ver el sentido. Sí veo que esta trama cubre una invitación al enfrentamiento, una propuesta (además muy forzada) para hacernos permanecer en el ego y el miedo.



Y si vuelvo a ahondar, tras haber cogido buenas fuerzas, lo que se hace evidente es que no se trata de luchar contra nada externo, ni se trata de combatir, ni se trata de buscar un nuevo líder o dirigente que nos pueda gobernar... porque todas esas formas son espejismo. Porque todo eso ya pasó. Llevamos c. 12.000 años en el esquema (¿agonizante?) de gobernador/dirigente versus gobernados/grueso de la población, y ya hemos comprobado con creces que este esquema no funciona. Hemos tenido un training de varias decenas de siglos, y siento que este momento histórico requiere algo distinto de mi. De nosotros.



Ante tanta confusión, el primer paso para recuperarse (a ratos es demasiado todo esto) es volver a mí. Volver a mi centro, a mi núcleo. Volver en sí. Yo lo consigo meditando. Paseando por el bosque. Me desconecto momentáneamente de todo lo externo para encontrar mi paz de nuevo, mi eje interno. Y una vez encontrada esa calma interior propia, avanzar desde ahí. Avanzar desde mi ser genuino, desde mi calma, manteniéndome en el ojo del huracán, donde reinan calma y consciencia. Puedo observar desde ahí, sin ser engullida por el huracán que me rodea. Son precisamente esa consciencia y calma propias las que, al ser respetadas, me devuelven a mi ser.



El despertar de la consciencia es individual. Los cambios, regalos y/o alineaciones que se producen a nivel físico, o sea en esta dimensión en la que tenemos cuerpo, van de la mano de nuestras elecciones y posicionamiento como personas. Es todo muy flexible. Todo depende de nuestros actos como individuos y eso es lo que nunca nos van a decir.

Las personas conscientes que constituimos familias conscientes que, a la vez, constituimos grupos sociales de todo tipo... ahí se empieza a crear nuestra realidad. Y la realidad no es una... la realidad no es la que nos marcan las noticias mainstream. Los campos de la medicina, la psicología y la física nos han proporcionado ya mucha evidencia sobre lo aleatorio y flexible de la realidad. Lo que considero importante ahora es precisamente que la intención consciente se materializa como nunca antes lo había hecho. La materialización de nuestras elecciones (por medio de nuestra acción) no ha sido nunca tan mágica como lo es en este momento. Realmente estamos a un nivel que nunca jamás antes vi, en mi vida.



Tengo la suerte (o no, no lo sé) de poseer muchos ejemplos impresionantes, personales, referidos a la materialización en esta dimensión física en la que vivimos, entre ellos mi casa y mi coche, pero al nivel en el que estamos en este momento, jaja, ¡esto es un nunca antes visto! Lo que está pasando ahora es muy potente y muy, muy especial.






Se trata de nuestro interior divino, de nuestra voluntad y de la capacidad que tenemos para avanzar y crear nuestra propia realidad a medida... pero retrocedamos un poco para ver todo esto desde otro punto de vista, un punto de vista más neutro, más general.



Vuelvo para ello a la escena general de este preciso momento: se aprecia que, adoptemos la narrativa que adoptemos, hay ahora mismo un protagonismo de todas las fuerzas o conceptos primigenios que han acompañado al hombre desde el albor de los tiempos. Estos "originales" son los que han dado (y dan, por mucho que intenten evitarlo) sentido a nuestras aspiraciones y vidas a lo largo de siglos de historia, así como a nuestra filosofía, arte y otros, y se aglutinan bajo 2 grandes grupos, cómo no, polarizados: son el Bien y el Mal.



Todo mito procede de una leyenda, y toda leyenda procede de un hecho que en su día fue real. A estas alturas de la película, personalmente creo que da igual que esos conceptos de Bien / Mal, Luz / Oscuridad, etc. procedan de un hecho concreto, como un "aprendizaje psicológico" que se produjo en la psique colectiva en el origen de los tiempos, o de un inconsciente colectivo compartido, de una mente holotrópica o de un campo mórfico (a)temporal... en realidad da absolutamente igual el origen. Lo importante aquí es que los conceptos de Bien, Amor o Luz y sus contrarios de Mal, Dolor u Oscuridad, están al origen mismo de nuestra existencia como humanos. Y que nos han acompañado a través de milenios. Que siempre han estado y siempre estarán, del mismo modo que sucede con lo espiritual (que no las religiones). La Luz y la Oscuridad son elementos indisociables a nuestra experiencia humana en el planeta. Son catalizadores, herramientas que nos ayudan a trazar, delimitar y entender situaciones ante las que el alma se posiciona y elige. Por eso son nuestros mitos, nuestras religiones y nuestras historias las que nos guían como humanidad.

Y precisamente ahí es donde entramos cada un@ de nosotros, ya que parece que en este momento se nos niegan todos esos siglos de conocimiento y humanidad, por una parte, mostrándonos en su lugar un presente absurdo en el que se trata de ocultar lo visible, mientras lo invisible invade esferas de todo ese conocimiento subliminal.



Estamos en un momento en el que una batalla se libra, sí, pero no hace falta luchar contra nada. Lo que hace falta es posicionarse. Las energías liberadas, energías que también nos conforman a nivel físico, poseen una densidad que nos aboca a la elección. Casi nadie lo dice, casi nadie escribe sobre ello; cuando se habla o escribe, a menudo se nos censura, haciendo desaparecer lo escrito. Pero esto no evita que esta realidad siga y que las preguntas continúen ahí. Las cuestiones ¿quién eres? y ¿qué has venido a hacer aquí? cobran ahora un significado nuevo que, a partir de nuestra respuesta, nos abrirán a una realidad inmediata que cristaliza en el plano físico. Un plano físico (3d) que ya no presenta naturaleza unitaria, sino al contrario, naturalezas muy diferentes. Un mundo nuevo está naciendo y es tan tangible como lo es el teclado de mi ordenador. Se manifiesta por medio de las líneas de tiempo que tan claramente se están abriendo paso delante nuestra. Realidades que de momento coexisten, aunque quizás se acaben haciendo paralelas.



Y ante todo esto, vuelvo de nuevo a mi. A mi ser, mi elección y mi lugar en todo esto. Y al hacerlo, lo que puedo es simplemente compartir mi manera de no perderme, para llegar al lugar en el que quiero estar, lugar que es cada día más palpable para mi. Mi camino es ser honesta. Ser honesto. Ser yo. Es simplemente eso. El éxito y la facilidad en nuestras vidas en este precioso momento están en relación directa al grado de compromiso contigo mismo que seas capaz de adquirir. Siempre ha sido así, pero en este momento específico nos hemos salido del valor de referencia. Estamos fuera de la escala. Imagino que todos los eclipses, alineaciones planetarias y profecías de distintas religiones y no religiones, venían a decir esto: llega este momento chicos, ¡definíos! estáis creando vuestra realidad...



Preguntas como ¿me estoy respetando? ¿estoy trazando mi experiencia humana de acuerdo a mis más profundos deseos? ¿estoy dando lo mejor de mi? ¿estoy siendo quien soy en realidad en mi corazón? ¿estoy siendo honesta conmigo? cobran un nuevo matiz. Si las respuestas a estas preguntas son afirmativas, todo va a fluir, materializándose en nuestro provecho. Por el contrario, si son negativas, me temo que podrían acercarse algunos contratiempos. Y no lo digo como adivinóloga, ni como adivina, que no lo soy. Lo digo porque realmente la energía está densa, potente, y mi propia experiencia humana, profesional, familiar, etc. me hace compartir lo que vivo. Recoges lo que siembras.


Si quieres que todo fluya, alinéate contigo y ten fe en ti, en la Vida y en lo que te rodea. Y ve a por tus objetivos con calma pero decisión. Con fuerza, valor y paz.







Tengo además, para cerrar, 2 pequeños "trucos" que me alinean muchísimo y que he compartido con clientes, amigos y conocidos estos días. Os los dejo aquí:


El 1º: hay ciertos derechos inalienables que nos pertenecen como almas - también como personas - por el mero hecho de existir. Y uno de ellos es nuestro libre albedrío. El libre albedrío nos ayuda a cocrear la realidad, nos ayuda a dibujarla. Si me baso en mi libre albedrío es imposible que nada se tuerza y desde luego no me pueden obligar a nada. Siempre hay una salida, una casualidad o una sincronía que me sigue y allana el camino, según mis deseos. Y no es un tema que tenga que ver con el ego, el ego aquí no viene al caso. Esto tiene que ver con la honestidad, la entereza, la buena fe, la libertad propia y el respeto a sí y a los demás.

Personalmente reconozco que me ha ayudado mucho el conocer mi derecho inalienable al libre albedrío. Mi mantra, que aconsejo a clientes, conocidos y amig@s estos días, es algo así como nada nunca puede interponerse a mi libre albedrío. La repito sintiéndola, y funciona perfectamente... funciona básicamente porque así es. Formulad vuestro decreto ;)


Gracias a mi trabajo he tenido ocasión de pedir a entidades oscuras que se marcharan de personas, lugares u otros, o debido ordenar que se marcharan, o incluso las he expulsado sin preguntar. Y nunca he obtenido fracaso. ¿Por qué? porque trabajo desde el libre albedrío de las almas. Y es un derecho inalienable, como digo. Y ese derecho, por supuesto, abarca también esta dimensión física. Yo creo que de ahí viene todo este interés oscuro en convencernos para hacer ciertas cosas... pero bueno. Eso ya es conclusión personal, y cada alma (o persona) que elija. Lo que es importante tener claro es que nadie nos obliga. Se trata siempre de una elección propia. Y ahí está parte de lo maravilloso y de lo excepcional de esta situación. Si te afirmas, afirmas tu libre albedrío y te fortaleces. Pero si no lo haces... te abres a otra realidad distinta que ya no diriges tú. En esa otra eres dirigido, puesto que así lo has elegido.







El otro punto que me ha ayudado mucho a centrar mi atención en la inconmensurable fuerza creativa de este momento ha sido el experimentar la realidad desde las distintas líneas de tiempo.


Somos energía - me remito a la teoría de cuerdas, que ¡espero no haya sido censurada o re-corregida en la wikipedia! jaja - y por este motivo vibramos. Al ser energía, vibramos, siendo este uno de los motivos que respalda la validez de la sanación energética. Pero no nos desviemos. Somos energía, pues. A partir de aquí, dependiendo de la parcela de realidad de la que elijamos formar parte, las situaciones a las que nos enfrentemos se van a moldear en un sentido u otro. Espero estar explicándome. Esto es: hay diferentes líneas de tiempo en este momento en esta 3ª dimensión que habitamos físicamente. El dónde me sitúe yo dentro de esta realidad, va a hacer que participe en una u otra línea de tiempo. ¿Cómo? por medio de mi atención, de mi energía y de mis emociones. Energía, atención y emociones van de la mano en este envoltorio humano que como almas ocupamos. Y es por medio de mi energía, mi atención y mis emociones que manifiesto mi realidad, ya que me enfoco en lo que me atrae o capta mi atención. Y es aquí cuando llegamos al núcleo del asunto. Hay fuerzas opuestas que en este momento están cristalizando en la Tierra con mucha fuerza, como decía arriba con el símil de la batalla. El dónde me sitúe yo en cada momento me hará vibrar de un modo específico, y esa vibración me hará vivir en una línea de tiempo u otra. Nuestro libre albedrío nos da la facultad y la libertad de poder elegir la realidad de la que quiero ser partícipe, y esa realidad lo que hace es manifestar mi intención, quién soy yo. Qué he venido a hacer. Qué creo en mi mundo. Qué cocreo. Dónde y en qué pongo mi energía.



Vivir la vida es un gran juego, a la vez que una gran responsabilidad. Calmar la mente/domar al tigre/acallar la monkey mind se revela fundamental para vivir en este momento la experiencia de la vida desde la libertad y la consciencia. Nuestra experiencia pasa siempre por expresar nuestra divinidad a través de nuestras elecciones, ya que son ellas las que nos permiten manifestar nuestra voluntad en nuestra experiencia humana. MI experiencia humana, que dicto YO y solamente YO. O sea, yo elijo y yo vivo. Cada uno la suya. No estamos dentro de ningún río que nos lleva... nuestra vida y experiencias la dictamos cada un@ de nosotros por medio de nuestras elecciones, como digo. Y domar la mente es fundamental para que no nos engulla el huracán. Para seguir en el centro, con consciencia.





Es como el ejemplo de la película Matrix, tan de moda ahora, otra vez, en ciertos círculos. Y cierro ya con esto:


La única diferencia entre la matrix de la película y la matrix real es que, en nuestra vida real, la matrix la moldeamos nosotros por medio de nuestra voluntad e intenciones, expresadas por medio de la acción . Voluntad e intenciones materializadas por medio de nuestros actos concretos en el día a día (cómo nos comportamos, como de íntegros y honestos somos, cómo de coherentes y transparentes somos con nosotros mismos y con los demás, etc.) suponen un cambio exponencial en nuestra vida. Las cosas ruedan solas. La energía, los encuentros y las sincronicidades fluyen, los problemas se solucionan... mientras que sin embargo, en la película Matrix (que no hay que olvidar, es una super-producción de Hollywood, por mucho que la protagonice Keanu Reeves) la matrix es, efectivamente, telón de otra realidad más profunda, aunque en este caso bastante oscura y negacionista respecto a nuestro libre albedrío como almas. Me ha sorprendido mucho encontrar en ciertos círculos tal adoración a esta película que sí, es buena y ofrece muchos guiños, pero está lejos de ser ejemplo de nada, sobre todo después de presentar al hombre, al ser humano quiero decir, como un reducto resistente y en constante batalla contra un mal organizado y omnipresente ante el que poco se puede hacer... o puede hacerlo solo una persona. Qué manera de deformar un mensaje... ¿no será que es a esa línea de tiempo a la que nos quieren llevar? ¡Cuántas ideas me surgen ahora para comentar!



No sé si he llegado a explicarme del todo, el tema es muy denso y me he dejado mucho en el tintero, pero a modo de idea final, lo interesante ahora mismo, en todo caso, es el magnífico momento que vivimos justo ahora para encontrarnos a nosotros mismos y materializar. Pocas veces antes ha habido tal explosión de energía en la Tierra; en contadas ocasiones ha vivido el ser humano situaciones tan especiales. Vivamos con autenticidad, sigamos nuestro corazón, erradiquemos el miedo... una nueva realidad nos espera, y nada tiene que ver con las agoreras palabras de ciertos personajes públicos. O sea, nada tiene que ver, a no ser que elijas seguir, con tu voluntad, esas palabras...


Todo esto tiene más bien que ver con nuestro corazón, con nuestra autenticidad y con todo lo Genuino que el alma puede explorar y ofrecer, para sí misma y para los demás.


Somos muchos. Unamos nuestra Luz desde nuestra individualidad.


Mil gracias por tu lectura.

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