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  • Amor R Girgenti

Este momento

Actualizado: feb 27

Estamos viviendo un momento especial, denso y fuerte a muchos niveles. Aunque se trata también de un momento muy mágico. Llevo semanas - en las que gracias al cielo no me ha faltado trabajo - sentándome frente al ordenador e intentando discernir desde dónde conectar conmigo para poder transmitir el sentido que empiezo a vislumbrar en todo esto. Los días han ido pasando, los estados de ánimo sucediéndose, y al final, algo ha cristalizado. Ahora pasen, pasen y lean este aporte personal al maremágnum energético, informativo y espiritual que estamos viviendo en estos momentos en el planeta Tierra. Namasté.







Lo primero que me llega al analizar lo que veo es caos. Un cierto intento de orden en un escenario nuevo, un caos que intenta vestirse de calma. Miedo que subyace, en muchos aspectos, de forma evidente. Doy otra vuelta a la situación... y si lo hago, percibo cierto despropósito: evidencias confusas - tanto a nivel político como informativo "oficial"-... madre. Noticias presentadas como "fake" que no lo son, o sea, cosas ciertas encubiertas. Nunca pensé que viviría para asistir a esto. En cierto sentido me puedo sentir privilegiada... nunca pensé que iba a vivir un escenario de guerra en esta vida. O una ocultación tan salvaje de lo que es verdad. Ay. Me temo que empezamos a vivir esa "posverdad" que tanto sonó allá por el 2011, en mi otra vida con el mismo DNI, antes de ser madre y antes de empezar a quitarme máscaras para acercarme un poco a la yo del alma. Entonces estudiaba mi 2ª carrera y me pillaba de lleno el asunto, por tratarse de Pedagogía. Es curioso porque entonces, en mi otra vida en esta que os digo, pensaba que era absolutamente hilarante e imposible el hecho de vivir lo que está pasando ahora. Me parecía imposible que socialmente llegáramos a tal punto de falta de criterio y de corrupción de los medios. Y sin embargo, señoras y señores, hoy estamos de pleno en la tan temida (y anunciada) era de la posverdad. Esa en la que sería imposible separar las noticias falsas de las verdaderas, donde todo sería un gigantesco fake a nivel social, una farsa mundial que cobraría cuerpo real a causa de los lamentables medios de comunicación, propiedad de 7 personas físicas... representadas legalmente por 100 sociedades pantalla en paraísos fiscales. Ay otra vez. Que no es baladí todo esto... de hecho, si se piensa, pone los vellos de punta. Dios mío, ¡qué equivocada estaba yo pensando que aquello (esto) era imposible!

Bonus extra para el Ego...


Más confusión y noticias contradictorias sobre salud, en las que una misma fuente dice y se desdice, para volver a empezar... me desestabiliza. ¿Por qué el absurdo que antes era sólo político (sólo, ojo) afecta ahora vidas? Vidas de personas... Esto es muy grave, así que decido bajar otra vuelta. Y tras cierta visión desapegada, me llega algo así como que estamos en una batalla (?). En medio de una batalla. Pero no se trata en absoluto de un contexto de batalla tradicional. Los soldados son ahora noticias, o sea desinformación oficial, y las invasiones se producen desde dentro de casa, por la tele principalmente. Los sicarios son hermosos, serios y bien trajeados... ¡y hay también sicarias! Sicarias de cuerpos perfectos, maquillaje impoluto y bótox sin complejos. Jopé. Sí que hemos avanzado en esto de la igualdad...


Dejo que la información que me llega repose, porque da miedito, la verdad. Pasado un tiempo y digerido el asunto, profundizo otro poco más. Es lo que pasa básicamente conmigo: necesito ahondar en el asunto, entender. ¡Ese es un rasgo mío total! No paro hasta entender del todo, o al menos, hasta sentir intuitivamente por dónde va la cosa. Y aquí ya la tarea se complica mucho... porque se diversifica. A ver: empiezo a percibir, a sentir cosas muy feas, mezcladas con mucha inconsciencia, mezclada con egoísmo otras muchas veces, mezclada con cansancio, con falta de tiempo que dedicar al entender... con conformismo. Qué peligroso me parece el conformismo. Y la falta de motivación, también. Pero ¡qué remedio! Libre albedrío tenemos y libre albedrío ejerce cada una de nuestras almas; no hay más. Y el libre albedrío es respetable, sea el que sea. O casi... bueno. No voy a entrar ahora ahí. Pero obligar, no podemos obligar a nadie. Ni dejarnos obligar tampoco, claro.

A mi ahora, desde aquí, se me hace evidente que tengo que participar de algún modo, yo también, en este escenario en el que estoy inmersa sin quererlo, aunque mi acción sea la de no hacer nada. Sé que debo mirar... me lo debo a mi y se lo debo a mi familia... y llegada a este punto, lo que veo claro y nítido es que esto es una burda trama de la tan anunciada posverdad. Qué fuerte madre mía. Y no alcanzo a ver el sentido... o sí. Pero es tan feo que no lo voy a escribir aquí. No quiero hacerlo. Sí escribo que esta burda trama es una invitación al enfrentamiento, una propuesta muy forzada, y afinada, para hacernos permanecer en el ego y el miedo. Y para separarnos física y emocionalmente. Divide et impera. Joder con César...




Y si tras haber cogido buenas fuerzas vuelvo a ahondar, lo que se hace evidente es que no se trata de luchar contra nada externo, ni se trata de combatir, ni se trata de buscar un nuevo líder o dirigente que nos pueda gobernar... porque todas esas formas son espejismo. Porque todo eso ya pasó. Llevamos c. 12.000 años en el esquema (¿agonizante?) de gobernador/dirigente sátrapa versus gobernados/grueso de la población más o menos oprimida, y ya hemos comprobado con creces que este esquema no funciona. Hemos tenido un training de varias decenas de siglos, señores, y siento comunicar que el modelo se ha agotado. No digo que ahora venga la anarquía, ni mucho menos... sólo digo que este momento histórico requiere algo distinto de nosotros. Y utilizo el masculino plural a modo de género neutro, que eso fue lo que me enseñaron mis monjas en el cole, que equivalía al género neutro. Y no, nunca me he sentido discriminada con el masculino plural, la verdad, lo siento si choco a alguien. Y no, no soy católica. Pero centrémonos en el tema.



Ante tanta confusión, el primer paso para recuperarse (a ratos es demasiado todo esto) es volver a mí. Volver a mi centro, a mi Luz. Volver en mí. Y lo consigo meditando. O paseando por el bosque. O haciendo ejercicio. Me desconecto momentáneamente de todo lo externo para encontrar mi paz de nuevo, mi eje. Y una vez ahí, en esa calma interior propia, avanzo. Avanzar desde mi ser genuino, desde mi calma, mantenerme en el ojo del huracán, donde reinan calma y consciencia. Desde ahí puedo observar, siempre que guarde mi equilibrio y no caiga en la vorágine del huracán que me rodea, que nos rodea. Porque ahí son precisamente esa consciencia y calma las que, al ser respetadas, me devuelven a mi ser.



Quiero decir: el despertar de la consciencia es individual y este momento de cambios bruscos y mentiras despiadadas lo está favoreciendo; no todo iban a ser desgracias. Y cuando más despertemos, mejor... los cambios, las alineaciones que se producen a nivel físico, o sea en esta dimensión en la que tenemos cuerpo, van de la mano de nuestras elecciones y posicionamiento como personas. Es todo muy flexible. El estar en un lugar u otro, internamente, determina nuestro bienestar... y es que todo depende de nuestros actos como individuos, y eso es lo que nunca nos van a decir. Ni quieren que sepamos. Qué cosas.



Y ¿sabéis por qué esto? ¿por qué esas ganas de separar a las personas? porque si somos conscientes, constituimos familias conscientes que, después, constituimos grupos sociales conscientes que buscan otras soluciones al mundo, soluciones distintas, más respetuosas, más amorosas y menos violentas... y la cosas últimamente se estaban poniendo realmente bien, por mucho que nos digan. Y es ahí, con paz y consciencia y empatía, como podemos cocrear nuestra realidad para el bien común. Y eso estábamos haciendo antes de este boom... porque la realidad no es una, la realidad no es la que nos marcan las noticias mainstream. Los campos de la medicina, la psicología y la física nos han proporcionado ya mucha evidencia sobre lo aleatorio y flexible de la realidad... la realidad la creamos, o cocreamos, nosotros con nuestra mente y el poder creador de nuestra alma. Y ahí es precisamente donde va dirigido el ataque en esta especie de guerra del miedo futurista.


De todos modos, y perdonad que me vaya un poco de mi argumento, lo importante ahora es precisamente eso: la intención consciente se está materializando como nunca antes lo había hecho. Y esta materialización es muy potente, muy mágica y muy real, muy tangible. Se trata de que ahora elijas conscientemente. Se trata de que te conozcas... de que visualices. Como dice mi admirado Marc Luyckx-Ghisi, el día que seamos conscientes de la los seres de Luz que realmente somos... un futuro muy distinto va a abrirse delante nuestra :) Y yo humildemente confirmo que, de verdad, estamos a un nivel jamás visto. Aprovechémoslo.


Tengo la suerte de poseer muchos ejemplos impresionantes, en 1ª persona, referidos a la materialización en esta dimensión física en la que vivimos, pero al nivel que estamos en este momento ¡nunca antes visto! Lo que está pasando ahora es muy potente y muy especial.






Es momento de centrarnos en nosotros, de mirarnos sin miedo. De meditar. Porque se trata de nuestro interior divino, de nuestra voluntad y de la capacidad que tenemos en nosotros para avanzar, para crear nuestra propia realidad conectando con nuestro hemisferio derecho... y eso se consigue cuando se puede acallar la mente que nos asusta... y ahí se marcha el miedo. Digamos que estamos ante una prueba de fuego algo brusca, aunque tremendamente prometedora y funcional :)


Desde luego entiendo que la situación de virus-histeria creada radica en nuestro miedo atávico a la enfermedad y a la muerte. Y hay mucha memoria celular desagradable ahí, pero bueno. Aquí y ahora, hemos avanzado mucho. Aquí y ahora tenemos mucho buen camino hecho... tomemos consciencia, pues, aquí y ahora, y conquistemos nuestra parte espiritual: ahí es donde hemos llegado como civilización y esto es lo ahora nos toca hacer.


Mi humilde opinión es que si queremos que esto fluya, sólo nos queda alinearnos con nosotros mismos y tener fe en nosotros, confianza en la Vida y en lo que nos rodea. Ir a por los objetivos con calma y decisión. Consultar nuestro corazón y confiar en sus neuronas.. ;)








Porque todo esto tiene más bien que ver con nuestro corazón, con nuestra autenticidad y con todo lo Genuino que el alma puede ofrecer, para sí misma y para los demás.


Somos muchos. Unamos nuestra Luz desde nuestra individualidad.


Mil gracias por tu lectura.


Y si quieres conocer sobre ti por medio de los Registros Akáshicos, contáctame ;)


¡Feliz Vida!

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